Ausentismos: un asunto ahora y para siempre en nuestras manos

El esfuerzo que se hace por cuantificar en datos estadísticos las causas de este fenómeno, evaden un necesario análisis cualitativo de las trayectorias educativas.

Ausentismos: un asunto ahora y para siempre en nuestras manos
Imagen creada con IA

Luego de la experiencia excepcional que vivimos en la Pandemia, algunos actores provenientes de organizaciones no gubernamentales en nuestro país, prenden las alarmas con una serie de datos vinculados a las trayectorias educativas de las y los estudiantes, a los crecientes niveles de ausentismo y a la falta de motivación para sostener la cursada día a día. 

Desde el sector docente, y fortaleciendo a aquella tradición que nos reconoce como un actor imprescindible para aportar a los diagnósticos y propuestas de mejora del sistema educativo, delineamos algunas reflexiones

En un primer momento, veamos los datos. Un estudio que llevó adelante la Organización no gubernamental Argentinos x la Educación, plantea que el ausentismo creció un 7% pos pandemia, entre 2022 y 2024, entre estudiantes de la escuela secundaria. 

A su vez, en la escuela primaria, se pierden 30 días de clase por ausentismo de las y los estudiantes, de los docentes y de las malas condiciones de infraestructura de las escuelas. Este último motivo suele estar mucho más oculto en los medios masivos de comunicación frente al siempre a mano chivo expiatorio del ausentismo docente (que no decimos que no ocurra, simplemente ponemos el lente en atender a las razones). Si esos 30 días se acumulan en los 7 años de la duración total de la escuela primaria, alcanzan 195 días, es decir, uno de los siete años de todo el nivel. 

Argentinos x la Educación también plantea que la información relevada pertenece a  Mendoza, Caba y Provincia de Buenos Aires. Que faltan datos estadísticos que integren al sistema educativo nacional para poder reconocer sus valores y límites.

Entre las causas que las y los jóvenes plantean se encuentran los problemas de salud, la motivación para asistir, los problemas de acceso, las enfermedades de familiares, el trabajo, y el cuidado de hermanitos. Algunos de estos motivos describen la profundidad de la crisis económica que vivimos actualmente: estudiantes que salen con el carro a levantar cartón, pibas que cuidan a sus hermanitos porque los adultos de la casa están trabajando, por poner algunos ejemplos.

También el informe “Escuelas desbordadas, criar, crecer y educar en barrios populares”, elaborado por Fundar y CIAS, hace mención a la falta de motivación de estudiantes de nivel secundario a la continuidad de sus estudios. Allí se plantea que la desinversión social trae aparejado un deterioro en las condiciones sociales de las familias y un empeoramiento en las condiciones de salud mental. Que, a su vez, la amplitud de la demanda que llega a la escuela produce un desborde donde la enseñanza pierde centralidad. 

El marco actual en el que se producen estos datos es el desfinanciamiento, o mejor dicho, de corrimiento del Estado nacional de su función de garante de la educación de su pueblo. 

La educación no es un tema para la fuerza política que gobierna nuestro país. En este “sálvese quien pueda”, esperan que chicas y chicos se conviertan en financistas, apostadores, y youtubers, carne de cañón para cualquier empresa multinacional a la que ya le redujeron impuestos. 

Un estudio recientemente publicado por Daniel Filmus muestra que, pese a que el desfinanciamiento universitario tuvo más resonancia en la opinión pública, la escuela obligatoria es la más castigada; es la más desfinanciada. Con escuela obligatoria nos referimos a la escuela inicial, primaria y media. 

La motosierra en educación recortó el FONID para los sueldos docentes de todo el país, las BECAS como incentivo a estudiantes, los fondos para infraestructura y los fondos para la escuela técnica.

La motosierra en educación recortó el FONID para los sueldos docentes de todo el país, las BECAS como incentivo a las y los estudiantes, los fondos para infraestructura y los fondos para la escuela técnica. Una escuela pública completamente desfinanciada para que luego esté a mano y sea fácil sostener que no funciona. 

Lo que la experiencia de nuestra tarea en el sistema educativo y en particular en programas que abordan el ausentismo como eje de su tarea, como es Promotores de Educación, brinda una mirada problematizadora de las razones que suelen primar en los discursos hegemónicos, entendiendo que el ausentismo es producto de múltiples factores que se entrecruzan en cada trayectoria educativa. 

El esfuerzo que se hace por cuantificar en datos estadísticos las causas de este fenómeno, evaden un necesario análisis cualitativo que producen trayectorias educativas más o menos fragmentadas, signadas por experiencias educativas singulares que se sostienen con mucho esfuerzo desde lxs trabajadorxs de la educación para alojar, en contextos que generan muchas dificultades para que los y las estudiantes puedan asistir regularmente a la escuela.

No tenemos dimensión de cómo impacta el uso de la pantalla en la construcción de subjetividades de niños, niñas y adolescentes. 

Son ineludibles las cifras de suicidio adolescente en Argentina que hielan la sangre de gran parte del mundo adulto y que evidencian que la crisis de sentido es total. No tenemos dimensión de cómo impacta el uso de la pantalla en la construcción de subjetividades de niños, niñas y adolescentes. 

A su vez, sí hay datos materiales que explican la falta de motivación en la escuela: hay una desocupación que crece de manera galopante en el sector juvenil, más aún en las mujeres jóvenes. ¿Para qué mundo del trabajo forma la escuela? 

Comprendiendo todas estas variables, es ineludible que el fenómeno del ausentismo debe ser contextualizado y fuertemente arraigado al rol social que se le otorga al sistema educativo en cada momento histórico. 

Las trayectorias educativas de los y las estudiantes se construyen en el marco de las instituciones educativas, pero también en su vida fuera de ellas, en sus consumos culturales y su construcción subjetiva como integrantes de esta sociedad. 

Es fundamental, al hablar de índices y causas del ausentismo, poder analizar cualitativamente las trayectorias educativas. Se debe evitar buscar soluciones aisladas que pongan el foco en los lugares más cómodos (responsabilizar a las familias, a lxs docentes, a los chicxs, etc.) para hacernos cargo y pensar: qué sociedad estamos construyendo, cuáles son las trayectorias educativas reales de nuestrxs estudiantes y qué propuestas estamos generando para alojar los mundos diversos que hacen a nuestra cotidianeidad. 

Se vuelve imprescindible que quienes amamos profundamente a nuestro país, y que lo queremos ver ganar en la cancha pero sobre todo queremos que su gente gane en la vida, reconstruyamos una alternativa política que ponga a la educación de niños, niñas y jóvenes en el centro.
 

   LOS AUTORES

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Carolina Brandariz es docente y socióloga.
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Juan Ignacio Rivas Fernandez es Profesor de Nivel Primario. Trabajador  del Programa Promotores de Educación y del programa de Intensificación en Actividades Científicas.