Con un perfil integrador y transformador de múltiples realidades, no solo de aquellos y aquellas a quienes vienen formando durante décadas, sino también de las localidades en las que se asientan, las universidades del conurbano bonaerense han venido cumpliendo un rol de ampliación y multiplicación de oportunidades para varias generaciones, captando a un segmento de la población que encuentra en ellas la posibilidad de realización profesional muchas veces negada o difícil de alcanzar.
Uno de los numerosos artículos incluidos en el libro ¿En qué conurbano queremos vivir?, desarrollado por investigadores de seis universidades públicas del conurbano y el CONICET, dan cuenta de que estas casas de estudios registraron un crecimiento exponencial en su matrícula que casi triplica la media nacional en los últimos años, un crecimiento que puede atribuirse “a la creación de nuevas universidades, la expansión de la oferta académica y políticas de inclusión educativa en el conurbano”.
Según este trabajo firmado por Pablo Daniel García, María Gabriela Galli y María Cristina Kanobel, de las universidades de Tres de Febrero y Avellaneda, las casas de estudio nacionales experimentaron un crecimiento significativo en su matrícula entre 2013 y 2022, con un incremento del 40,8%, lo que visibiliza una expansión de la educación superior. En particular, las universidades del conurbano (llamadas “Uncob” en este trabajo) registraron un incremento del 115% en su matrícula durante este período, una tendencia que solo se redujo durante 2020 por causa de la pandemia.
“En 2013, el total de estudiantes en universidades nacionales ascendía a 1.388.770, de los cuales 159.357 correspondían a las Uncob, representando el 11,47% del total. Para 2022, la matrícula en universidades nacionales aumentó a 1.955.107, mientras que en las Uncob alcanzó 342.538, lo que equivale al 17,52% del total”. Para los investigadores, este incremento evidencia un crecimiento de más de 6 puntos porcentuales en la representatividad de estas universidades dentro del sistema nacional durante ese período.
El estudio se realizó a partir de un relevamiento en doce universidades, recurriendo a las bases de datos propias y a los Anuarios Estadísticos de la Secretaría de Políticas Universitarias de Argentina, con el objetivo de describir el perfil de los nuevos ingresantes a las Uncob entre los años 2013 y 2022.
Entre los datos obtenidos, se determinó en un 8,9% la tasa promedio de crecimiento anual (TPCA). “El mayor incremento anual se registró entre 2019 y 2020, con un aumento del 14,1%, posiblemente asociado a cambios en la demanda educativa derivados de la pandemia de COVID-19”, explican. La tasa a su vez se diversifica en una mayor afluencia de matrícula femenina (TPCA 10,1%) con respecto a la masculina (7,1%). La predominancia de mujeres se refleja en el 57,1% de la matrícula total en 2013 y el 63,1% en 2022.
Las conclusiones del trabajo arrojan elementos significativos acerca del estudiantado que recurre a las universidades bonaerenses. Uno de esos rasgos es su perfil trabajador: más del 40% declara en su ficha de inscripción tener un trabajo, dato que podría ampliarse con el 22% cuya información al respecto “no está disponible en la institución” (NDI). “Un porcentaje creciente de estudiantes intercala su tiempo para estudiar con extensas jornadas laborales, lo que complejiza sus trayectorias académicas y exige a las instituciones repensar estrategias de acompañamiento y permanencia”, señalan.
Los datos disponibles para la cohorte 2022 indican que “el porcentaje de ingresantes que trabaja es considerablemente más alto que el promedio nacional, llegando en muchos casos a duplicarlo”, exponen. Esta realidad “interpela a las universidades en cuanto a la necesidad de generar estrategias flexibles”, analizan. Un número significativo de estudiantes, cerca del 39%, trabaja más de 35 horas semanales, relevaron los investigadores.
Con respecto a la edad de los nuevos ingresantes (NI), los jóvenes de 19 son menos que el promedio de las universidades nacionales, pero a la vez es significativo el porcentaje de mayores de 40, “lo que subraya la relevancia de la oferta académica para este sector de la población, al tiempo que plantea desafíos en términos de gestión institucional y diseño curricular, ya que exige repensar los dispositivos de ingreso y acompañamiento, más allá del modelo tradicional orientado a jóvenes recién egresados del nivel secundario”, apuntan.
Se estableció también que los y las ingresantes a las UNCOB provienen, en su mayoría, de hogares con menores niveles de escolarización en comparación con el promedio nacional. Incluso, un porcentaje significativo de estudiantes no sólo es la primera generación en acceder a la universidad, sino también la primera en finalizar la escuela secundaria.
Efectivamente, estas casas de estudio “se erigen como espacios fundamentales para la inclusión educativa, acercando la posibilidad de formación superior a sectores históricamente relegados y contribuyendo a la transformación de las realidades locales a través de la producción y socialización del conocimiento”, concluyen los analistas.
El trabajo sostiene que las Uncob constituyen “espacios fundamentales para la ampliación de derechos y la construcción de oportunidades educativas para sectores históricamente excluidos”. Por esta razón sostiene la necesidad de fortalecer “políticas institucionales en clave de inclusión” y generar “dispositivos integrales que atiendan las dimensiones socioemocionales y materiales que condicionan las trayectorias” de los estudiantes.
El incremento sostenido en la matrícula estudiantil de la década relevada, es impulsado no sólo por la ampliación de la oferta institucional, sino también por la creciente elección de estas universidades como sitios de formación académica y profesional, espacios que no sólo actúan como agentes de movilidad social, sino también como nodos de producción de conocimiento con un múltiple impacto a nivel individual, colectivo y regional.
El libro ¿En qué Conurbano queremos vivir? Obra colectiva de las universidades del conurbano es una iniciativa de las universidades nacionales de San Martín, La Matanza, Quilmes, Tres de Febrero, Avellaneda y Hurlingham, que contiene estudios de investigadores de esas casas y otras, como del Conicet. Hasta ahora se editaron tres volúmenes, y el que se menciona en esta nota es el III. La edición estuvo a cargo de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC), y los tres libros pueden descargarse en forma gratuita en su sitio web.