El 8 de septiembre se publicaron los resultados de las Pruebas PISA 2025 y, si bien Argentina venía demostrando un estancamiento durante el período 2018 / 2022, en esta oportunidad, el rendimiento empeoró en las tres áreas: Lengua, Matemáticas y Ciencias.
En Matemáticas se registró el peor desempeño en la historia de la participación argentina en PISA. El 72% de los estudiantes no alcanzó el nivel mínimo; en Lengua, el 60% quedó por debajo de la comprensión lectora; y en Ciencias, el 41% de los argentinos no alcanzó los aprendizajes considerados básicos.
En síntesis, si el rendimiento nacional había mostrado mejoras durante el período 2006/ 2018, luego un estancamiento entre 2018 y 2022, el peor rendimiento lo muestran los resultados actuales.
Ya la veíamos a (la ministra Sandra) Pettovello intentando hacer las piruetas con las que hace apenas dos meses se adjudicaba los resultados favorables de las Pruebas nacionales Aprender, en la que muchos consideran se observó una mejoría posterior a la pandemia, para responsabilizar al kirchnerismo de las pruebas internacionales. Una maniobra sin fundamento alguno.
"¿Es posible que el aprendizaje tenga más lugar en los hogares argentinos cuando la pelea diaria es por la supervivencia, con jornadas de sobrecarga de trabajo y sin un mango para invertir en libros?"
Desde muchos sectores, por ejemplo, la Corriente de les Trabajadores de la Educación, pusimos una voz de alerta respecto del desfinanciamiento de la política pública educativa.
¿Es posible esperar un mejor rendimiento educativo sin invertir? Pues no. Se puede debatir cómo invertir mejor en educación, con qué enfoque y desde qué perspectiva hacerlo, pero lo que no se puede hacer es desfinanciar absolutamente la política educativa y esperar mejores resultados.
Por otro lado, también pusimos en consideración la cuestión social: ¿Es posible que el aprendizaje tenga más lugar en los hogares argentinos cuando la pelea diaria es por la supervivencia, con jornadas de sobrecarga de trabajo y sin un mango para invertir en libros? Pues no.
¿Qué más dijeron las Pruebas PISA? Dos cuestiones importantes. Por un lado, que este empeoramiento en el rendimiento no es un asunto únicamente nacional, sino internacional. Considerando que las pruebas se realizan a estudiantes de 15 años, esto abre preguntas respecto del impacto que pueda tener el uso de la tecnología en la vida de la humanidad en general, y de los jóvenes y adolescentes en particular, en detrimento de la lengua escrita como valor social.
"Las movilizaciones populares que se construyeron para defender a la Universidad debieran permitir construir un consenso programático para mejorar la situación de la Educación Pública"
Por otro lado, se evidenció que las desigualdades sociales son determinantes en el desempeño de los estudiantes. Aquí también se abren preguntas en torno al rol del Estado en general y a la Escuela en particular, para reducir las brechas sociales existentes. Por supuesto, teniendo como condición la inversión educativa y políticas públicas orientadas a ello.
Por último, a propósito de una clase abierta que gentilmente propició la Especialización de Estadísticas e Indicadores Educativos de la UNTREF, Gabriela Diker planteaba cómo las Pruebas PISA actualmente “marcan la cancha” del modo en el que discutimos la política educativa; cómo datifican, controlan y establecen los marcos interpretativos de la política pública. Decía que, si bien no hay política educativa que tenga estas pruebas estandarizadas como insumo, se leen a través de sus cristales.
Cabe preguntarse cómo construir o, mejor dicho, cómo seguir construyendo investigación científica que recupere la tradición etnográfica de la Pedagogía, que contribuya a establecer marcos interpretativos más amplios que incluyan los contextos sociales, políticos y educativos en los cuales estas pruebas tienen lugar.
Las movilizaciones populares y callejeras que se construyeron para defender a la Universidad Pública del ajuste y del desfinanciamiento en este tiempo, nos debieran permitir construir un consenso programático para mejorar la situación de la Educación Pública argentina, de la que siempre sentimos orgullo.
LA AUTORA
