La Municipalidad de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral formalizaron un acuerdo de cooperación para coordinar acciones preventivas frente a los posibles efectos del fenómeno de El Niño.
El convenio, de dos años de duración y con posibilidad de prórroga, apunta a sumar capacidad técnica, formación de voluntarios y trabajo territorial antes de que se presenten escenarios críticos.
La firma contó con la presencia del intendente Juan Pablo Poletti, la rectora Laura Tarabella y el decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas, Felipe Franco. También participaron autoridades de Extensión Universitaria y de la Dirección de Gestión de Riesgo municipal.
Uno de los ejes centrales es el voluntariado. Ya se realizaron capacitaciones a cargo del área municipal de gestión de riesgo y la convocatoria superó los 200 inscriptos. La idea es organizar a los participantes según sus saberes y disponibilidad, e incluir también a instituciones y asociaciones interesadas.
Las tareas abarcan acompañamiento en territorio, contención y apoyo en eventuales espacios de asistencia. Además, el acuerdo contempla conversatorios y encuentros con vecinos para explicar el fenómeno, sus posibles impactos en la región y las medidas de prevención que puede tomar la población.
"Ya se realizaron capacitaciones a cargo del área municipal de gestión de riesgo y la convocatoria superó los 200 inscriptos"
Desde principios de año, la universidad y el municipio trabajan de manera articulada con el Instituto Nacional del Agua y organismos provinciales en el análisis de pronósticos y en la preparación de refugios en distintos puntos de la ciudad.
Poletti subrayó la importancia de apoyarse en información científica y en los canales oficiales para transmitir tranquilidad y evitar versiones sin sustento. Señaló que el seguimiento de la situación del río se realiza cada 48 horas y que hay reuniones diarias de evaluación.
Los pronósticos recientes ubicaron un posible primer pico hacia fines de octubre o los primeros días de noviembre, con un nivel estimado en torno a los 4,60 metros, aunque aclaró que la magnitud dependerá de las lluvias en la ciudad y aguas arriba, así como de la capacidad de los valles de inundación.
Tanto desde el municipio como desde la universidad se remarcó que la anticipación y la coordinación son claves para enfrentar un escenario que puede modificarse día a día.