La baja de natalidad en América Latina contrasta con el alza en Educación Superior

Para la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura implica un doble desafío frente a una afluencia masiva actual y una reducción en los años venideros.

La baja de natalidad en América Latina contrasta con el alza en Educación Superior

La baja de la natalidad que se registra en todo el mundo contrasta en Iberoamérica con una alta tasa de asistencia a la educación superior en la región, que presenta un serio desafío institucional para las próximas décadas, según el informe del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

En las últimas décadas, dice el documento, "América Latina ha experimentado un sostenido descenso en sus tasas de fecundidad, pasando de 2,6 hijos por mujer en el año 2000 a aproximadamente 1,8 en 2024". La tendencia se inscribe en un proceso más amplio de transición demográfica, asociado a la urbanización, el mayor acceso a la educación, la inserción laboral de las mujeres y cambios en los proyectos de vida de la población.

En contraste, la tasa neta de asistencia a la educación superior en la región muestra una tendencia creciente, "impulsada por políticas de expansión del sistema, la creación de nuevas instituciones y programas de becas y financiamiento estudiantil".

La combinación de ambas tendencias, tanto el descenso de la fecundidad y el aumento de la tasa de asistencia configura para este estudio un nuevo escenario para la educación superior en América Latina. "En el corto plazo, el sistema puede continuar expandiéndose en términos relativos, es decir, aumentando la proporción de jóvenes que acceden. Sin embargo, en el mediano y largo  plazo, enfrentará una reducción en el número absoluto de estudiantes potenciales como consecuencia de la contracción demográfica".

Por otro lado, la disminución de la fecundidad impacta directamente en la cantidad de potenciales estudiantes que ingresan al sistema educativo en el mediano y largo plazo. En este sentido, la evolución de la matrícula en la educación superior ya no depende únicamente de factores como la expansión de la oferta educativa o las políticas de inclusión, sino también de la dinámica demográfica subyacente. Teniendo en cuenta esta nueva dinámica demográfica resulta relevante analizar la evolución del grupo poblacional de 18 a 24 años y reflexionar sobre su impacto en la matricula del nivel superior.

TENDENCIA
Tal como destaca la OIE, la fecundidad viene disminuyento de manera sostenida entre 2000 y 2024 en la mayoría de los países de la región. En el número de hijos promedio por mujer es especialmente pronunciado en países como Costa Rica (de 2,41 a 1,32; -45%), Chile (de 2,05 a 1,14; -44%), Argentina (de 2,59 a 1,50; -42%), Colombia (de 2,57 a 1,61; -37%), Uruguay (de 2,20 a 1,40; - 36%) y Brasil (de 2,25 a 1,61; -28%), que presentan actualmente niveles de fecundidad muy por debajo del reemplazo generacional. Asimismo, países como Argentina, Colombia y Brasil han experimentado caídas significativas en un período relativamente corto.

La combinación de estos fenómenos plantea entonces desafíos relevantes para las instituciones de educación superior. Por un lado, puede intensificar la competencia por atraer estudiantes, especialmente en sistemas con alta participación del sector privado (por ejemplo, Brasil con alrededor del 77% y Chile con más del 80% de la matrícula). Por otro, obliga a repensar estrategias de diversificación, incorporando más estudiantes de otros rangos etarios y estudiantes internacionales, se expone.

El trabajo menciona la experiencia de países como España y Portugal donde la expansión de la participación en la educación superior "puede coexistir durante un tiempo con el descenso de la fecundidad y la reducción de las cohortes jóvenes". Sin embargo, cuando este proceso se prolonga, los sistemas tienden a enfrentar un escenario de menor crecimiento de la matrícula, lo que requiere estrategias orientadas a la formación a lo largo de la vida, la internacionalización y la flexibilización de la oferta educativa.

En este contexto, las políticas públicas desempeñan un rol clave para anticipar y gestionar estos cambios, señala: "Resulta fundamental fortalecer los sistemas de información y prospectiva, promover un mayor acceso, mejorar la articulación entre niveles educativos y fomentar la innovación en los modelos de enseñanza y aprendizaje".

En suma, concluye, "el descenso de la natalidad no debe ser entendido únicamente como una restricción, sino también como una oportunidad para transformar y mejorar los sistemas de educación superior. La capacidad de los países de América Latina para adaptarse a este nuevo escenario será determinante para garantizar el desarrollo sostenible y la cohesión social en las próximas décadas".

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