Qué dice la carta que le entregó el Consejo Universitario al Papa antes de su visita

A través de un documento formal, el CIN expuso el derrumbe histórico del presupuesto universitario, el incumplimiento de las leyesy el hostigamiento a la comunidad científica.

Qué dice la carta que le entregó el Consejo Universitario al Papa antes de su visita

La comunidad universitaria argentina, nucleada en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), hizo entrega formal de un documento al Papa León XIV para poner de relieve la crítica situación que atraviesa la educación superior en el país, en encuentro con el presidente del Consejo, Franco Bartolacci, que se produjo en el marco de la audiencia general que se realiza en el Vaticano, previo a la visita del Santo Padre a la Argentina.

Tal como detalla la carta institucional difundida a través de su portal oficial, la misiva repasa el rol histórico del sistema -que reúne a más de setenta instituciones y una comunidad de tres millones de personas como motor de movilidad social, producción científica y consolidación democrática-, al tiempo que advierte sobre un escenario presupuestario calificado como alarmante.

Según se explicita en el documento que lleva la firma del presidente del CIN, el presupuesto destinado a las universidades nacionales se desplomó drásticamente, pasando de un promedio histórico del 0,74% del PBI entre 2016 y 2023 al 0,47% en 2026, lo que representa el punto de inversión más bajo de su historia. Ante esta situación, la carta señala que el Congreso Nacional aprobó con mayorías calificadas una Ley de Financiamiento Universitario para recomponer los fondos a los valores de 2023.

Sin embargo, el texto denuncia que el Poder Ejecutivo "no ha respetado" la normativa, lo que forzó al sistema universitario a acudir al Poder Judicial. Si bien los tribunales reconocieron el derecho a la recomposición presupuestaria, el CIN advierte que "el gobierno nacional no ha respetado la decisión judicial, y la ley sigue incumplida". En paralelo, el documento denuncia una "campaña sistemática, y profundamente injusta, de descalificación y hostigamiento hacia la comunidad universitaria y científica del país, con el objetivo de desacreditar su reclamo para justificar el desfinanciamiento".

En el tramo central de la misiva, el consejo universitario enmarca el conflicto en una crisis institucional que excede lo estrictamente presupuestario. El CIN advierte que la actitud del Poder Ejecutivo al desconocer las leyes sancionadas por el Congreso y desoír los fallos judiciales lesiona la división de poderes y el contrato social en el Estado de derecho, configurando "un antecedente institucional peligroso".

Citando al Papa Francisco acerca de que "la educación es fundamental para el desarrollo de un país y hacer ajustes en ella se considera un suicidio programado", el documento concluye solicitando que la palabra y la bendición papal contribuyan a "renovar la fe en las instituciones democráticas y en su funcionamiento pleno", en defensa de la universidad pública, gratuita y federal como herramienta indispensable para reducir las desigualdades.

 “Fue un honor saludar al Papa León XlV y una responsabilidad entregarle un documento en nombre de las universidades públicas de todo el país”, expresó Bartolacci, quien también es rector de la Universidad de Rosario, tras el encuentro con el Papa.

A continuación, el texto completo:

CARTA DEL SISTEMA UNIVERSITARIO PÚBLICO A SU SANTIDAD PAPA LEÓN XIV
El sistema universitario argentino, con su historia y su madurez institucional, ha sido motor de movilidad social,espacio de producción cultural y científica y escenario de debates públicos que han contribuido al desarrollo y a la consolidación democrática de la Nación. El sistema reúne hoy a más setenta instituciones universitarias de distintos orígenes y diversas tradiciones académicas; una comunidad de 3 millones de personas que acoge una gran diversidad de estudiantes que cada día buscan en la universidad no solo una titulación, sino una formación que les permita integrarse social, cultural y económicamente y así servir en libertad y responsablemente a sus vocaciones, a sus familias y a su país. Esa convergencia entre pluralidad institucional y vocación pública constituye una fortaleza que nos obliga a responder con audacia intelectual y con responsabilidad ética a los desafíos de los tiempos actuales, especialmente a los que nos plantea la ciencia y la tecnología donde, con excesiva frecuencia, el bien y el mal parecen indisociables.

La historia de la universidad argentina muestra una capacidad sostenida de adaptación y de diálogo con la sociedad. Desde las primeras casas de estudio hasta las instituciones contemporáneas, la universidad ha sido lugar de formación profesional y de pensamiento crítico. Ha sido, también, espacio de extensión y de servicio a comunidades diversas, de compromiso pacífico y de protagonismo social responsable. Esa madurez institucional se expresa en tradiciones académicas sólidas, en la producción científica reconocida y en la formación de generaciones que han contribuido al desarrollo nacional. La diversidad del sistema —distintas misiones, pluralidad de identidades, variedad de tipos de impacto—es una riqueza que exige políticas de cooperación y articulación, nunca de uniformidad. El prestigio de nuestras casas de estudio, reconocido en ámbitos nacionales e internacionales, obliga a mantener estándares de excelencia y a asumir la responsabilidad pública que conlleva ese reconocimiento.

La universidad pública y el sistema público de investigación, desarrollo e innovación son factores fundamentales de la economía del país, recursos estratégicos para una industria nacional con capacidad para competir en el mundo, agregar valor a la materia prima, generar puestos de trabajo con derechos y, ambientalmente, sustentables. Además, necesita movilizar toda la creatividad que el mundo de las artes y del conocimiento de lo humano aporta para que un país se piense y se proyecte. Todo proyecto serio de Nación necesita una universidad de excelencia que contribuya desde la soberanía científica, tecnológica y de las artes a su desarrollo.

Para la universidad es de vital importancia lo que señala la encíclica acerca de la comunicación y el diálogo como condiciones para la convivencia humana. En un mundo en que la circulación acelerada de información favorece la producción de conocimiento tanto como la polarización y la desinformación, la universidad tiene la tarea de formar ciudadanos capaces de discernir, de contrastar fuentes y de participar en debates públicos con responsabilidad. La defensa de la preocupación por la situación que atraviesan las universidades públicas en Argentina, que en términos presupuestarios es extremadamente crítica, afectando seriamente su funcionamiento. Cuando el financiamiento universitario se deteriora, las consecuencias no se limitan a las aulas, los talleres o los laboratorios de enseñanza: se resienten de manera directa los proyectos de investigación científica, las actividades de extensión en los territorios, la vinculación tecnológica con el medio socioproductivo, la adquisición y la actualización del equipamiento y, fundamentalmente, las posibilidades reales de garantizar que miles de jóvenes cumplan el sueño de recibirse, de lograr el título universitario. Lo ha manifestado con claridad el Papa Francisco, cuando señaló que la educación es fundamental para el desarrollo de un país y hacer ajustes en ella se considera un suicidio programado.

El presupuesto de las universidades nacionales en Argentina ha pasado de un promedio entre los años 2016 a 2023 del 0,74 % del PBI a 0.47 % en el 2026. Se encuentra, actualmente, en el punto de inversión histórico más bajo. Ante las gestiones y preocupación constante y responsable de la comunidad universitaria, el Congreso Nacional aprobó, con mayorías calificadas, una Ley de Financiamiento Universitario que, en términos generales, dispuso que el presupuesto universitario se recomponga a los valores del 2023, situación que el Poder Ejecutivo no ha respetado incumpliendo la ley, lo que obligó al sistema universitario a recurrir al Poder Judicial, el cual ha reconocido el derecho del sistema universitario y la obligación de reajustar las partidas presupuestarias correspondientes conforme lo indica la Ley vigente. Pese a ello, el gobierno nacional no ha respetado la decisión judicial, y la ley sigue incumplida. En paralelo, se profundiza una campaña sistemática, y profundamente injusta, de descalificación y hostigamiento hacia la comunidad universitaria y científica del país, con el objetivo de desacreditar su reclamo para justificar el desfinanciamiento.

En consecuencia, la profunda crisis no es solo presupuestaria. Se lesiona progresivamente la legitimidad del sistema universitario, sin comprender, o sin importar comprendiéndolo, que por la misión de la universidad ese daño impacta negativamente en sus capacidades y potencial en la Nación toda. Y al mismo tiempo, se incumple la ley, con las consecuencias institucionales que ello implica, más allá de la cuestión universitaria. Por tanto, como ciudadanas y ciudadanos debemos denunciar, con dolor y preocupación, el desconocimiento del acuerdo democrático y la división de poderes en nuestra Nación. El Poder Ejecutivo, en una actitud sin precedentes, desconoce los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se lesiona no es solo el presupuesto universitario, sino el contrato social que nos une y nos mantiene libres y en un Estado de derecho. Un antecedente institucional peligroso.

La universidad argentina, pública, gratuita y federal, es una valiosa conquista de muchas generaciones y nuestra responsabilidad es preservarla para quienes vengan. La educación es y debe ser el medio para reducir las desigualdades y la exclusión. Los países que se soñaron grandes, capaces de asegurar una vida y un ambiente saludable para sus pueblos, son aquellos que hicieron la apuesta sostenida de tener un sistema de educación de calidad, ciencia y tecnología nacional con capacidades de resolución de sus problemas, y un dispositivo que movilice el talento y la creatividad social en todos sus niveles.

Expresamos nuestro respeto y reconocimiento por su magisterio y por su cercanía y mirada atenta al mundo universitario y del conocimiento. Confiamos en que su esperada visita, que aguardamos con esperanza, será recibida con una expresión mayúscula de la fe del pueblo argentino.

Con el respeto y el afecto institucional que Su Santidad nos merece, desde el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) de Argentina confiamos que su reconocimiento hacia el sistema universitario, su palabra y su bendición permitan renovar la fe en las instituciones democráticas y en su funcionamiento pleno, de modo que sean éstas las que permitan encontrar respuestas y resguardar a nuestras universidades para que sigan contribuyendo con todo su potencial al bienestar y la paz de nuestro pueblo y al cuidado de nuestra casa común. Esperanzados por su vista, lo saludamos con nuestro mayor reconocimiento y estima.