La aprobación en el Congreso del Presupuesto 2026 trajo aparejada la eliminación del Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional, con el que se financiaban las escuelas técnicas, los Centros de Formación Profesional y los institutos técnicos superiores.
Esta polÃtica de desfinanciamiento de la educación técnico profesional no es nueva: ya la implementaron José Alfredo MartÃnez de Hoz durante la dictadura cÃvico militar y Domingo Cavallo en los ‘90.
Con esta nueva repetición, una vez más queda demostrado que la derecha argentina cuando gobierna arrasa con las polÃticas industrialistas y con la educación técnica.
¿Para qué servÃa ese Fondo? Desde su creación, mediante la Ley 26058 sancionada en 2005, permitió que las instituciones pudieran equiparse con Instrumental, máquinas, herramientas, y mejorar los entornos formativos a través de diversos planes.
Los Planes de Mejora Institucionales son elaborados por cada uno de los establecimientos educativos a partir de procesos de autoevaluación, con el propósito de asegurar que las trayectorias formativas cuenten con las instalaciones y equipamiento necesarios para el desarrollo de los procesos de enseñanza y de aprendizaje.
Los Planes de Mejora Jurisdiccionales, son desarrollados en las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sus lÃneas de inversión son: Igualdad de Oportunidades, Formación de Formadores Inicial y Continua, Piso Tecnológico - TecnologÃa de la Información y Comunicación (TIC’s), e Infraestructura Edilicia, Seguridad e Higiene.
En 2005, de la totalidad de egresados de instituciones educativas, los de la educación técnica no llegaban al 6% y después de 20 años alcanzaron al 17%
A través del Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional también se construyeron edificios nuevos y se repararon más de mil establecimientos. Además se distribuyeron aulas taller móviles en todas las provincias para llegar a todos los rincones de la patria con equipamiento y capacitación.
Se estableció un plan de formación inicial para aquellos profesionales que ejercÃan la docencia, actualización tecnológica para acompañar los avances de la ciencia y la tecnologÃa.
Gracias a esta normativa, cada estudiante de las escuelas técnicas recibÃa además la llamada “Mochila técnica” que contenÃa materiales y herramientas para avanzar en sus estudios.
Desde la sanción del la Ley de ETP y hasta el año 2015 se duplicó la cantidad de establecimientos de formación técnica en todo el paÃs, la matrÃcula creció un 25% y mejoró el desempeño de los estudiantes en todas las áreas del conocimiento, tal como lo muestra el Operativo Nacional de evaluación (ONE).
Las y los estudiantes de escuelas técnicas lograron empleos de mejor cualificación respecto a los egresados de la secundaria común y 7 de cada 10 estudiantes continúan estudios de nivel superior.
Otro dato a destacar es que durante ese mismo perÃodo creció la participación de la mujeres en la educación técnico profesional.
Existen aspectos de la Educación Técnico Profesional que tal vez pasaron desapercibidos, tales como la formación en EnfermerÃa en el marco de las tecnicaturas superiores. Desde el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), junto al ex Ministerio de Salud, se conformó el Programa Nacional de Formación de EnfermerÃa (PRONAFE), que también permitió que las y los estudiantes accedieran a mochilas técnicas especÃficas, programas de actualización, y la construcción en el INET del Centro Nacional de Simulación ClÃnica, uno de los más modernos de Latinoamérica.
Desde la sanción del la Ley de ETP y hasta el año 2015 se duplicó la cantidad de establecimientos de formación técnica en todo el paÃs, la matrÃcula creció un 25% y mejoró el desempeño de los estudiantes en todas las áreas del conocimiento
Para tener una dimensión de lo que se logró a partir de las leyes de ETP y de Financiamiento es importante ver los tÃtulos que se otorgaron. En 2005, de la totalidad de egresados de instituciones educativas, los de la educación técnica no llegaban al 6%, mientras que, después de 20 años llegaron al 17%. Ese Ãndice alcanza en los paÃses industrializados al 30%, por eso es fundamental seguir financiando la educación técnica como parte indispensable del desarrollo tecnológico e industrial del paÃs.
Argentina necesita de la educación técnica para seguir apostando al crecimiento y al desarrollo cientÃfico tecnológico en el marco de un proyecto de paÃs con soberanÃa. Para ello es necesario invertir. Sin inversión no hay polÃtica pública y eso significa entregar la formación a las lógicas del mercado.